El mundo de las dietas, los debería y los no puedo

Cada vez que leo más sobre nutrición y/o  vida saludable termino con más preguntas que respuestas. Primero siento una necesidad insaciable de saber más sobre las “revelaciones” del autor de turno, entender bien sus ideas, validar los estudios, y sacar mis conclusiones. Luego vienen a mi mente pensamientos encontrados sobre artículos contradictorios, o paradigmas míos que se vienen abajo con los nuevos descubrimientos. Finalmente aparece una sensación de  frustración y/o agobio sea por mí, por no “llegar” a lograr todo lo que se me propone, o bien, empatizando con las personas que quieren vivir más saludable y se encuentran frente a esta coctelera de “debes” o “no debes”, con teorías enfrentadas y hábitos difíciles de cambiar.

Pongo un ejemplo: ahora hay muchos autores muy potentes promoviendo los beneficios del ayuno intermitente y de comer menos veces al día. Sin embargo, los nutricionistas tradicionales llevan décadas tratando de enseñar a sus pacientes la importancia del desayuno, de comer 5 veces al día y evitar a toda costa sentir hambre. ¿Quién tiene la razón?

Otro caso igual de constante es el debate entre las dietas sin carbohidratos, como la Cetogénica, y las de carbohidratos moderados. O los omnívoros vs los vegetarianos, etc. O que me dicen los que aún piensan que comer “todo” en moderación (azúcares, harinas refinadas, cocacola, etc) es permitido vs los que dicen que hay que evitar a toda costa alimentos que nos hagan daño y dejarlos solo para ocasiones muy especiales. Así miles de debates nutricionales.

¿Qué hacer entonces?

¿A quién hacerle caso?

Aquí mi punto de vista:

  1. Cada persona es diferente, y cada etapa de la vida también, la bio-individualidad prima ante todas las reglas de nutrición. Quizás tu gran reto no es el ayuno intermitente, sino comenzar a sacar de tu cotidianidad el azúcar. O el mejor ejercicio para ti no es el “crossfit”, sino comenzar a caminar 1 hora diaria.  Así que sé tu propio coach, pregúntate a ti mismo: ¿Entre todas las cosas que puedo cambiar para mejorar mi bienestar, qué es aquello más importante? ¿De esos cambios que quiero hacer, cuál puedo llevar a cabo y tendrá mayor impacto en mi salud?
  2. Entender que no es Todo o Nada. Siempre hay puntos intermedios. Y ser flexible te dará más tranquilidad y facilidad para hacer los cambios que desees. Ejemplo: has decidido que una alimentación muy baja en hidratos es lo más apropiado para ti. Entiende que hay días que no serán así, y está bien, es mejor que abandonar tus esfuerzos por no poder seguir tu plan el 100% de los días.
  3. Comer intuitivamente: escuchar tu intuición y confiar en tu cuerpo. Si crees que una alimentación vegetariana es lo que necesitas, pero ves que al llevarla a cabo te sientes peor de salud, sin energía y frustrado, pues puede ser oportuno reflexionar sobre tus paradigmas y re-calibrar tus creencias.

Dicho esto, es normal estar agobiado con todos los “deberías” entre la saturación de información de vida saludable. Pero que el agobio no te lleve al radicalismo, al todo o nada, sino al escuchar tu cuerpo y ser más compasivo. 

También permítete dudar todo lo que has aprendido hasta ahora, lo que te han dicho los nutricionistas de dietas de fotocopia de los años 90’, o las dietas que se ponen de moda como los estilos de zapatos… Como le digo a mi madre “no todo lo que dice el Dr Google es cierto”. Revisa bien quién te dice qué, cuándo y dónde aprendió lo que promueve, puede que esté desactualizado o responda a intereses de marcas, ej: los que promueven batidos artificiales sustitutos de comida, o los que te proponen atajos para lograr resultados milagrosos.

Decide cada mañana cómo te quieres sentir ese día y qué decisiones vas a tomar para tu bienestar a largo plazo, no para calmar necesidades/situaciones el corto plazo. Pregúntate: ¿esta decisión contribuye a mi objetivo de bienestar a largo plazo? Sino es así, qué otra cosa puedo hacer para calmar esa necesidad y poder honrar mi objetivo final?

Puede que comerte ese pastel de chocolate sí sea la solución, porque puede que, en tu caso, la flexibilidad y la liberación de tantas restricciones sea lo que te venga mejor… 


Que tus decisiones de hoy sean de puro amor y compasión hacía ti. Abre tu mente a la experimentación de las teorías que lees por ahí, y que tu cuerpo y la sabiduría perfecta de él, te guíen en el descubrimiento de tu estilo de vida saludable. 

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